Liberate de una pena de amor

Llama a tus amigas:

Ten en claro lo siguiente: los novios van y vienen pero, por suerte, las que nunca te van a abandonar son tus amigas. Entonces, cuando estés pasando un mal trago, llama a varias de tu círculo íntimo, así no dependes de una sola. Evita a aquellas que, si bien te quieren, van a terminar diciéndote: “¿Viste?, te dije que no era nada confiable”. Selecciona y quédate con quienes van a contenerte y a darte un buen empujoncito.”También es preferible evitar la opinión de los padres en esos momentos. Ellos, en lugar de aconsejarte objetivamente, siempre van a suponer que él no te merecía. Son de otra época y piensan distinto respecto a las relaciones de pareja”, dice el doctor Carlos Pachuk, terapeuta. Sí o sí: primero desahógate con las chicas.

Resiste la tentación de llamar a tu ex:

No busques cualquier excusa para marcar su celular: no tenes nada urgente para decirle. Aunque te duela, asumilo: tu línea telefónica no está rota. Si el teléfono no suena es porque él no te llama. “Me prometí no llamarlo”, comenta Paula, de 28 años.”También se lo juré a Dany, mi mejor amiga. Hablé con ella durante horas y le aseguré que prefería cortarme un dedo antes que llamara ese imbécil. Terminé de hablar con ella alas 3 déla mañana. A las 3.02, marqué el número de mi ex”.

Si hay una obsesión que nos engloba a todas las mujeres es la de agarrar el teléfono para atosigarlos con miles de preguntas. Lo llamamos, no responde. Le dejamos un mensaje y, ¡oh sorpresa!, tampoco. Entonces, insistimos. ¿Por qué? ¿Para tener una explicación? No la vamos a tener. ¿Para que él cambie de opinión? Si él hubiera querido, lo habría hecho. “En estas situaciones, una tiende a pensar que falla en algo y quiere saber en qué. Pero llamarlo es mantener el lazo que él ha roto, es negar la realidad y sufrir todavía más”, explica la psicóloga y docente universitaria Liliana Sapetti. Entonces olvídate de pasar delante de su casa “por casualidad” o de conectarte y desconectarte continuamente al MSN para que él note tu existencia y se atreva a hablarte, al menos, para preguntarte si te funciona mal Internet. “Toma conciencia de que si haces eso, en lugar de atraerlo, vas a abrumarlo y, seguramente, a espantarlo”, agrega Sapetti.

Ten paciencia contigo misma:

“Apenas rompí con mi chico, no quería ver a nadie, me la pasaba encerrada en mi cuarto llorando, sin comer. La único que deseaba con toda mi alma era que él volviera”, recuerda Mariela, de 22 años. Sufrir es normal; incluso es saludable, porque para sobreponerse al dolor hay que sentirlo. Además, mientras lloramos, nuestro cerebro asimila la rupturay va elaborando el duelo. Mientras esperas a que esto suceda, no te exijas tener una actividad “normal”. Si te sentís incapaz de salir, de sonreír o de hablar con desconocidos, quédate en tu casa. A la larga, vas a superar ese mal trago. Y acordate: lo que no te mata, te fortalece. No es cuestión de que te enamores de ese aislamiento o de la tristeza. Respeta tu dolor, sí, pero no te aferres desesperadamente a él, como si se tratara de tu ex. Para revertir esto, de nuevo, tus amigas van a ser de mucha ayuda. Llora y laméntate en compañía de ellas.

This entry was posted on Martes, Abril 21st, 2009 at 8:49 pm and is filed under Amor y boda. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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