Jugar con el pelo: Jugar o enroscarte el cabello constantemente puede causar quebraduras de la fibra capilar, y en casos extremos, hasta la pérdida del pelo. Si tienes pelo largo, te recomendamos hacerte una cola de caballo para despejar la cara y no dejar las mechitas a mano. Si es el estrés el culpable de esta mala manía, no dudes en hacer una pequeña inversión en una pelotita antiestrés. De seguro tu cabello estará agradecido.
Morderse las cutículas: Morderse las cutículas y los pellejitos de las uñas no solamente resulta poco atractivo, sino que también pone en evidencia que a veces la ansiedad te juega una mala pasada.
Lo primero que tienes que hacer es controlar el impulso. De todas maneras, es recomendable que tengas siempre a mano un kit de emergencia: una lima de cartón, tijera y una crema humectante para manos y uñas. Mantenerlas siempre hidratadas evitará la tentación de arrancarte el pellejo y lastimarte.
Tip extra: Cuando estés en la ducha, la humedad ablandará la zona, por lo que resultará un buen momento para empujar hacia atrás tus cutículas. Quedarán más prolijas y evitarás las ganas de morderlas luego.
Lavar sin guantes: Cierto es que los guantes de goma no son para nada sexies, y sumado a las pocas ganas de lavar la vajilla, generalmente los dejamos en el cajón. Sin embargo, es muy importante utilizarlos ya que el detergente irrita y reseca la piel de las manos.
Para lograr unas manos suaves como la seda, no dudes en tener en la cocina (además de los guantes) una crema para manos y utilízala cada vez que termines de lavar los platos, sin excepción.
Tip extra: Si te colocas la crema de manos y luego los guantes, el rato que tardes en lavar la vajilla servirá a tus manos como una humectación intensiva, pues el calor que se genera dentro del guante ayudará a que la crema penetre mejor.
Exceso de spray: Una melena moderna y sexy debería moverse libremente. Si colocas mucho spray en tu cabello, difícilmente logres ese efecto, pues tu pelo quedará rígido y duro aunque te agarre un tornado y eso no resulta para nada atractivo.
La solución consiste en elegir una laca que te brinde fijación suave para que nadie note que te pusiste spray.
Alisados extremos: Abusar de la planchita es uno de los peores hábitos que podemos tener porque reseca la fibra capilar y disminuye la elasticidad. Utiliza siempre un protector del calor antes de la planchita, pues este tipo de productos forma un film que aísla el cabello del calor de los artefactos. Aplícalo con el pelo húmedo, y para una mejor terminación no dudes en utilizar un bálsamo con ceramidas.
Limar las uñas de forma incorrecta: El movimiento de la lima hacia atrás y adelante rasga las uñas y las vuelve más porosas en las puntas. La mejor forma de limarlas es con una sola pasada a lo largo y hacia fuera, con movimientos no demasiado cortos.
Si están muy largas, es mejor cortarlas primero con una tijera hasta el largo deseado, y luego darles forma con la lima.
Apretarte los granitos: Aunque creamos que de esta manera desaparecerá, resulta todo lo contrario, pues apretarlos solo consigue que se prolongue la vida del granito o punto negro. Cuando los aprietas, empujas las bacterias hacia la superficie profunda de la piel y te lastimas más. Cuando notes que están asomando, aplica una crema secante o una máscara de peeling. Y si notas que cada vez tienes más, no dudes en pedir un turno con la cosmetóloga para hacerte una limpieza de cutis.
Exagerar con el delineador de labios: Prohibido! Si bien el delineador de labios es un instrumento de maquillaje muy útil para acentuar la forma de la boca y dar mejor definición, no debes abusar de el.
No olvides elegir siempre un tono similar al color natural de los labios y luego fundirlo con el labial o el brillo para esfumar y que no sea tan evidente.
Usar el protector solar del año pasado: Como los protectores envejecen con el paso del tiempo, pueden perder humedad, especialmente si estuvo expuesto a altas temperaturas durante el verano anterior. Como resultado, el SPF no se distribuye bien y no te portege eficazmente. Lo ideal es utilizar uno nuevo cada año.
Comer el esmalte de las uñas: Comerte lentamente el esmalte puede darte un placer casi perverso e inevitable, pero este pésimo habito descama la superficie de las uñas, volviéndolas débiles y quebradizas, y esto sin contar lo desprolijas que quedan. Para no caer en la tentación, lo mejor es retirar el esmalte completamente en cuanto notes que se empieza a levantar.
Tomar sol al mediodía: Tal como dice el refrán “El que juega con fuego se quema”. Durante el mediodía, el sol está en su máxima potencia y emite el nivel más alto de radiación UVA y UVB. Por eso, utiliza siempre productos con protección solar 15 como mínimo, y durante todo el año, especialmente en la cara, cuello y escote. Como lamentablemente no hay protección contra los rayos infrarrojos, el horario de sol recomendado es hasta las 11 de la mañana y después de las 4 de la tarde.
No cuidar el cepillo de pelo: Aunque no lo creas, se le pega mucha suciedad al cepillo del cabello, especialmente si utilizas productos de styling como cremas para peinar o spray, y además almacenan las células muertas que se desprenden del cuero cabelludo. Si utilizas un cepillo sucio, lo único que conseguirás es que te opaque el pelo. Por eso es recomendable limpiar periódicamente este artefacto de la siguiente manera: primero quítale todo el pelo enredado de entre las cerdas, luego coloca champú en un bol con agua buen caliente y sumerge allí el cepillo durante unos minutos. Por último, enjuaga con abundante agua.
Abusar de la cama solar: Cualquier clase de exposición a los rayos UBA y UVB es perjudicial para la piel. Una cama solar, al igual que el sol, puede causar quemaduras, inflamaciones y envejecimiento prematuro de la piel. Por eso, utiliza siempre protección para prevenir la aparición de líneas. Si tu piel es muy blanca, utiliza factores altos (SPF 30) y una vez que tomes un poco de color, puedes bajar un poco el factor, pero lo ideal es que nunca utilices menos de SPF 15.
Remover los pelitos encarnados: Todas sabemos que para sacarlos es inevitable cortar y romper la piel. Alto! Porque este mal hábito puede causar infecciones y causar cicatrices en las piernas… 0% sexy!
Lo mejor que puedes hacer es tener paciencia, acordarte que no van a quedar ahí para siempre y que en poco tiempo asomarán. Para ayudar a que esto suceda, y de paso suavizar toda la piel, es recomendable exfoliar periódicamente la zona y luego aplicar crema hidratante para que no se descame la piel.
Usar base de maquillaje oscura: Una costumbre que nunca debería siquiera haberse planteado. La base de maquillaje sirve para que el rostro quede sin imperfecciones, lo más natural posible, y no como una máscara de color.
El tono que utilices debe ser lo más parecido posible a tu color de piel. Al aplicarla, lo ideal es que lo hagas con una buena luz (si es natural mejor) y esfúmala bien hacia el cuello.
Depilar las cejas demasiado: Para empezar, es importante recordar que si se te va la mano con la pincita de depilar no hay demasiada vuelta atrás, pues no todos los pelitos de esta zona vuelven a crecer… y si lo hacen, se toman su tiempo.
Las cejas son un factor importantísimo de tus rasgos porque definen tu expresión y enmarcan la cara. Entonces, si no estás muy canchera en esta tarea, es recomendable solo quitar los que sobran debajo del arco y hasta ahí llegues. En caso que quieras darles forma y no sepas como, lo ideal es recurrir a una depiladora que entienda del tema.
Evitar el acondicionador: ¿No tienes tiempo de usar acondicionador en tu cabello? Mal hecho. Aunque parezca obvio, este paso es fundamental para tener un pelo súper hot. El champú puede volver áspera la cutícula capilar, mientras que un acondicionador lo alisa, desenreda y da brillo. No dejes de usarlo cada vez que te laves el pelo, pues verás cómo mejora la textura de tu cabello en pocos días. Y si puedes ponerte una ampolla hidratante una vez por semana, mucho mejor.
Limpieza extrema: Aunque la limpieza diaria es un paso fundamental para tener una piel radiante, el exceso puede cambiar el PH natural de tu piel provocando diversos trastornos.
Si 20 minutos después de limpiar la cara sigues notando la piel tirante, entonces tu crema de limpieza es demasiado astringente para tu cutis. En cambio, si sientes la cara grasosa, el problema es que el producto resulta muy pesado para tu tipo de piel.
Las lociones de limpieza son las más adecuadas para todo tipo de piel.
Otra recomendación para este punto es que utilices agua tibia para lavarte, pues las temperaturas extremas barren con los aceites naturales y vuelven la piel más sensible y propensa al enrojecimiento.
No proteger tu pelo del sol: Al igual que la piel, el pelo sufre las consecuencias de los rayos del sol. Se reseca, se debilita, pierde su color y se vuelve poroso. Pero no solamente los UV afectan el pelo, sino también el cloro de la pileta, el agua salada y el viento.
Utiliza siempre un protector capilar y no olvides llevar siempre un gorro para completar tu equipo de verano.
Decolorar el pelo: Hacerte unas mechas de iluminación o aclararte las puntas no es necesariamente mao para tu pelo mientras el tratamiento esté bien hecho. Sin embargo, hacer uso indiscriminado del polvo decolorante debilita la fibra y resquebraja el pelo.
Lo mejor es dejarlo en manos de un profesional, y si esto no es posible, retoca sólo las raíces hasta que puedas ir a la peluquería. Además, no olvides aplicarte un tratamiento reparador para cabellos teñidos al menos una vez por semana.
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