Unas de las preocupaciones de toda mujer es como mantener la piel hidratada todo el año.
Las inclemencias de cada estación del año, maltrata la piel causándole un constante deterioro.
Para que la piel no pierda su natural belleza a continuación te contamos como debes cuidarla siguiendo estas sugerencias.
Ya empieza el buen tiempo y con ello nos preparamos para el sol, la playa o la piscina, el agua, etc. Durante los meses de verano, hay partes de nuestro cuerpo que requieren más atención que otras, porque están expuestas al sol y al aire caliente. Este exceso provoca, especialmente en las pieles más jóvenes, una fuerte deshidratación, y en las pieles maduras, la aparición de manchas y pigmentaciones.
A la hora del bronceado, hay que aplicar las cremas protectoras y lo ideal es no exponerse más de 15 minutos seguidos al sol, sobre todo desde las 11 de la mañana hasta las 3 de la tarde, ya que en esas horas los rayos solares penetran de forma más directa en la piel.
Es muy importante cuidar la piel durante los meses de verano porque el calor la deshidrata más rápido y le hace perder elasticidad, mientras que la exposición exagerada al sol predispone al envejecimiento prematuro, además del cáncer de piel. Asimismo, la sudoración hace que la piel se vuelva húmeda y sea más proclive a infecciones.
Para evitar todos estos problemas, debemos utilizar las cremas hidratantes, que nos ayudan a protegernos de todas estas agresiones externas, equilibran la estructura natural de los tejidos y evita la destrucción de las células.
La hidratación diaria en los meses de primavera-verano puede complementarse con un producto exfoliante una o dos veces a la semana. Además, las pieles más secas necesitan de alguna medida adicional, como productos que incluyan aceites especiales, por ejemplo el de aguacate.
Pero la hidratación no es motivo de preocupación sólo en estos meses, también durante el invierno, ya que los sistemas de calefacción juegan en contra de la humedad natural de la piel y cuando pasamos de ambientes cerrados con calefacción al frío de la calle, la piel se deshidrata y reseca mucho más, afectando a su elasticidad. Además, en estos meses, nos vestimos con más ropa y esto también entorpece el proceso de transpiración de la piel y eliminación de las células muertas.
Teniendo en cuenta estos inconvenientes, lo ideal sería intentar bajar la temperatura de la calefacción a niveles razonables (alrededor de los 20º C) y que diariamente mantengamos la humedad natural de la piel aplicando un producto hidratante, en crema o en jabón.
También es importante no abusar de la temperatura del agua en la ducha o el baño, no pasar demasiado tiempo bajo el agua y utilizar un gel de ducha hidratante para prevenir desde el primer momento la sequedad en la piel. Por último, una vez por semana, antes de dormir, es deseable aplicar una crema exfoliante por todo el cuerpo.
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