Aristóteles decía que la mano era el instrumento de los instrumentos. La parte mas útil del cuerpo, instrumento del cerebro, de una estructura perfectamente adaptada a sus diferentes funciones.
Las manos son ademas la tarjeta de presentación de cualquier persona. La cara se maquilla, el pelo se moldea, pero las manos son el testigo directo no sólo de la edad sino del tipo de vida que uno hace. Con las manos no se puede disimular en un momento. Si no son bien tratadas permanentemente siempre lo demostraran.
Las manos pueden mostrar un aspecto cansado, envejecido, desaliñado si no se les protege del uso y desgaste diario y las uñas pueden ser una zona desastrosa si no reciben la atención necesaria. Es evidente que ninguna mujer de nuestros días puede dedicar horas cada semana al cuidado de sus manos, ni permanecer con ellas enguantadas o “mano sobre mano”, para evitar su deterioro. Conscientes de esta realidad los laboratorios de cosmética han lanzado en los últimos tiempos tratamientos absolutamente eficaces capaces conseguir con unos minutos cada semana unas auténticas manos de angel.
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