Cuando nos maquillamos y quedamos peor

Las prisas cuando llegamos tarde a una cita, los nervios del primer encuentro con una persona realmente maravillosa o, simplemente, un mal día en el que no hacemos nada a derechas pueden arruinar nuestro aspecto y acabar con la magia del momento. ¿Te ha ocurrido alguna vez que, al maquillarte, tus facciones se parecen demasiado a las de un simpático y algo descompuesto payasito? Si es así, toma nota de los siguientes trucos y devuélvele a tu rostro su belleza en un santiamén. Respira profundamente Si nuestras manos y nuestra atención no están por la labor a la hora de maquillarnos, el resultado puede ser nefasto… Exceso de polvos, lápiz labial por todas partes, brillos nada favorecedores, rimel que resbala por las mejillas, restos de maquillaje de fondo “adornando” tus cejas,… ?qué desastre! Pero, que no cunda el pánico, todo tiene arreglo. Deja de estirarte de los cabellos y mirarte atónita al espejo. Ponte manos a la obra y verás qué pronto recuperas ese radiante aspecto que te caracteriza. ¿Cómo? Con un poquito de paciencia y mucha, mucha maña… Ánimo, en cuestión de cinco minutos tu rostro deslumbrará de nuevo Exceso de base de maquillaje Si has aplicado sobre tu rostro demasiada cantidad de maquillaje de fondo, o base de maquillaje, puedes eliminar el exceso de la siguiente manera. Vierte sobre una esponja o una manopla de baño, suave y totalmente seca, una pequeña cantidad de crema facial hidratante. Extiéndela sobre tu rostro sin presionar demasiado y deja que actúe durante unos minutos. A continuación, coge una toallita o un pañuelo de celulosa y colócalo sobre tu rostro muy suavemente, sin apretar. De esta forma, conseguirás hacer desaparecer de tu piel el maquillaje sobrante. Acaba con los brillos En muchas ocasiones, después de extender los polvos sobre nuestra faz, observamos que la piel brilla demasiado. Esto ocurre, principalmente, si tu tipo de piel es grasa. Para evitarlo, ten en cuenta estos útiles y sencillos consejos. Justo antes de comenzar a maquillarte, lava tu cara con un jabón especial para pieles grasas, sin sustancias detergentes, y sécala bien. Aplícate a continuación una crema protectora y extiéndela hasta que penetre completamente. Elige, entre toda la variedad de productos cosméticos que tienes a tu disposición, aquellos que absorben el exceso de grasa de la piel. Cuando te des los últimos retoques, opta por una textura mate, nunca con brillo, pues es precisamente este efecto el que queremos evitar.

This entry was posted on Lunes, Agosto 18th, 2008 at 8:30 pm and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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