Como ovejitas de la misma manada corríamos a depilarnos excesivamente las cejas dejando una mísera línea, casi un hilo.
Algunas las depilamos con pinza, las más drásticas lo han hecho con cera.
PUNTO 2: Decidamos con cuidado cuál es la forma que más nos beneficia. Para ello deje la pinza guardada lejos de sus manos para no tentarse. Tome un lápiz blanco o beige, corrector de ojeras o base de maquillaje y un pincelito.
Pinte los pelos de las cejas que desea eliminar, probando cuál es la forma más correcta para su rostro. Si tiene dudas y no puede imaginar el trabajo terminado, maquíllese como lo hace habitualmente para ver el efecto completo.
Cuando haya logrado encontrar la forma que más la favorece, busque la pinza y saque los pelitos pintados.
En este momento la base, corrector o lápiz le servirán de guía para no salirse del esquema que le resultó más agradable (antes sirvió como efecto camuflaje para observar el resultado futuro).
Además tiene otra ventaja, que es hacer un trabajo parejo, y que las dos cejas queden iguales.
Busque y rebusque una buena pinza, teniendo en cuenta que esto no tiene que ver con el precio, sino con la comodidad de trabajo, que es algo personal.
Hay quienes prefieren las de punta fina, otras con puntas quebradas, etc.
Vuelvo a insistir, pruebe; las pinzas de depilar son un elemento barato y si nos equivocamos en el modelo adecuado, no es de vida o muerte, descártela y compre otra.
La vida se ha vuelto muy complicada y activa para nosotras, pero ¿a quién no le sobra una tarde aburrida y lluviosa?.
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