Comidas a evitar en niños de 1 a 2 años

Alimentar a un niño de entre uno y dos años debería merecer un Premio Nobel. Tienes que enfrentarte a su tenaz resistencia a los cambios, su rechazo a todo lo verde y su intolerancia a texturas extrañas, todo eso sumado a su absoluta incapacidad de mantenerse sentado por más de cinco minutos y su tendencia a arrojar continuamente la comida al piso, las paredes o su propia ropa.
Cada vez peor, pero vale la pena

Ánimo, no te desalientes todavía porque la tarea es aún más complicada. Hay muchas comidas que debes evitar –porque podrían atragantar o enfermar a tu pequeño-, debes extremar las precauciones al preparar y conservar los alimentos y además armar una dieta equilibrada, que le aporte la energía que necesita. Es cierto que después de tanto esfuerzo no ganarás un Premio Nobel, pero sí algo mucho más valioso: un hijo sano y feliz.

Tips para una cocina sana

¿Sabías que muchas comidas no se contaminan en un restaurante sino cuando las preparas en casa? Los alimentos pueden contaminarse de otras fuentes o contener ellos mismos bacterias naturales que crecen con el manejo inadecuado y los transforman en productos muy peligrosos, especialmente para los niños y los ancianos. De hecho, las enfermedades transmitidas por alimentos ocasionan la muerte de 9.000 personas por año, además de provocar fiebre, calambres estomacales, vómitos y diarrea a casi 80 millones de norteamericanos (aproximadamente una de cada 3 personas). Para evitar la contaminación de los alimentos, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades aconsejan cuatro reglas básicas que te permitirán cuidar no sólo la vida de tu hijo sino la de toda la familia:

Al comprar: deja los alimentos perecederos para el final de la compra y llévalos a tu casa inmediatamente. Evita la leche cruda o no pasteurizada.
Al conservar: mantén tu refrigerador a una temperatura adecuada y límpialo regularmente. Utiliza envases para guardar los alimentos. Pon los huevos, carne cruda y pollo en el refrigerador.
Al cocinar: lávate las manos y desinfecta las superficies de la cocina antes, durante y después de cocinar. Lava muy bien las frutas y legumbres. Descongela los alimentos en el refrigerador o el microondas (no a temperatura ambiente) y cocínalos inmediatamente. No utilices los mismos utensilios para alimentos crudos y cocidos.
Al almacenar: enfría y guarda rápidamente la comida que sobra, porque las bacterias crecen a temperatura ambiente.
La lista prohibida

Más allá de que algunos alimentos puedan ser más o menos beneficiosos, existen algunos productos peligrosos, que debes evitar rigurosamente. Para esta etapa, los pediatras aconsejan que en la dieta de tu pequeño te olvides de:
Leche descremada: sólo se recomienda a partir de los 2 años.
Exceso de azúcar: sólo aporta calorías y contribuye significativamente a la aparición de caries dentales.
Nueces de cualquier tipo: puede producir reacciones alérgicas, además del peligro de atragantarse. No se lo des antes de los tres años.
Hot dogs: es muy fácil atragantarse. Sólo puede consumirlo si le quitas la piel y lo cortas en trozos muy pequeños.
Uvas: conviene que las cortes en cuartos y le saques las semillas.
Zanahoria cruda: es peligrosa para la garganta de los niños pequeños, excepto cocida o desmenuzada. También hay que desmenuzar el queso.
Caramelos duros y palomitas de maíz: son todos peligros potenciales. Ofrécelos sólo si los puedes cortar en trozos muy pequeños.

Una dieta equilibrada
Veamos algunos alimentos que debería consumir tu hijo por día para responder a sus necesidades energéticas (la lista es sólo indicativa):

Calorías, en un término medio de 900 a 1700.
Proteínas: cantidad equivalente a 3/4 de taza de leche, 1/2 vaso de yogur, un huevo.
Calcio: 2/3 de taza de leche o 1/2 de

leche fortificada, 3/4 de onza de queso, 4 onzas de jugo de naranja fortificado.
Vitamina C: 1/2 naranja pequeña, 1/4 de taza de frutillas o papaya, 1/4 de taza de brócoli o repollitos.
Verduras, vegetales amarillos y frutas: medio durazno amarillo o albaricoque fresco, 3/4 de taza de guisantes, 1/4 de zanahoria pequeña.
Otras frutas y vegetales: media manzana, pera, durazno blanco o banana, 2 ó 3 espárragos, 1/4 de taza de hongos cortados o zucchini.
Granos enteros: media porción de cereal en granos, 1/4 de taza de lentejas cocidas o arroz integral.
Hierro: carne, frutas secas, cereales fortificados, granos enteros, espinaca.
Fluidos: de 4 a 6 vasos de agua.
Recuerda, por último, que alimentarlo bien no volverá a ser nunca tan difícil como en esta etapa y que lo estás educando para que en el futuro tenga una relación sana con la comida. Por lo tanto, no vale presionarlo, sobornarlo ni adularlo para que coma. Verás que –en la medida en que evites las comidas no recomendadas y te vayas ajustando de a poco a una dieta equilibrada- tu hijo se acercará muchísimo a la nutrición que necesita.

This entry was posted on Miércoles, Julio 2nd, 2008 at 8:03 pm and is filed under Bebes y mamas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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