Nuestro cuerpo exige cuidados y especialmente cuando la mujer está en embarazo, por ello es muy importante cuidar nuestros hábitos diarios y nuestra alimentación. Antiguamente, existía la idea de comer por dos como un bien para el feto y la madre, pero como se ha desmotado hace tiempo esto puede ser perjudicial para ambos, no se trata de la cantidad si no de la calidad. Existen múltiples variantes de fórmulas que son válidas pero han de tener en común que haya variedad y que sean completas al nivel nutricional.
Como cualquier dieta saludable, se han de respetar cinco comidas al día, así como los horarios y beber como mínimo dos litros diarios de agua. Se ha de procurar consumir pocas cantidades de sal, comidas precocinadas y congeladas. En condiciones normales y siempre bajo custodia médica, se aconseja seguir las siguientes pautas. A partir del cuarto mes de gestación, se recomienda incrementar la dieta unas 150 a 300 calorías diarias, repartidas en proteínas, hidratos de carbono, minerales, vitaminas y fibra.
Por otro lado, sin caer en obsesiones, es de vital importancia no excederse en el aumento de peso, se debe cuidar que el incremento de peso sea equilibrado, además de evitar posteriores complicaciones durante el embarazo y en el momento del parto. Normalmente, se suman de uno a un kilo medio el primer mes, unos tres durante el segundo y el resto hasta el nacimiento del bebé.
Por supuesto, el alcohol, tabaco, cafeína, teína y exceso de azúcares no son nada recomendables, primero para la salud del feto y para la propia madre. De hecho, las investigaciones científicas confirman desde hace tiempo que la ingesta de alcohol y, según las medidas en que se consuma, posibilita que el bebé nazca con algún grado de retraso mental o complicación física. El café y las bebidas con excitantes pueden propiciar un aborto repentino o un peso inferior de lo normal del recién nacido.
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